
Ella en lo alto del altar. Como la abeja reina, creando un enjambre de hombres.
Ligera como una pluma, bella, deseada por todos.
Solo olerla invita a ser deseada. Mirarla a los ojos es casi pecado.
Vestida con finas prendas. Como no imaginársela desnuda...
Sus sensuales movimientos, te invitan a soñarla, a querer poseerla, a querer hacerla feliz en todo momento. Sus deseos son ordenes para ti. Eso se todo. Ella y nada más que ella.
Su voz, susurrante, acaricia tus oídos y te invita a desearla. El olor de su pelo es como hacer el amor, y el roce de pelo es ese ansiado orgasmos.
Ella y solo ella, te domina, te posee.
!Cómo no desearla¡!Cómo no quererla¡... cómo no amarla.
La mente te lo grita, te lo ordena:! Haz la tuya¡
Y mientras tanto, ella, en su pedestal, rodeada, riéndose de todos, por que ya consiguió hacerte su esclavo.
Ligera como una pluma, bella, deseada por todos.
Solo olerla invita a ser deseada. Mirarla a los ojos es casi pecado.
Vestida con finas prendas. Como no imaginársela desnuda...
Sus sensuales movimientos, te invitan a soñarla, a querer poseerla, a querer hacerla feliz en todo momento. Sus deseos son ordenes para ti. Eso se todo. Ella y nada más que ella.
Su voz, susurrante, acaricia tus oídos y te invita a desearla. El olor de su pelo es como hacer el amor, y el roce de pelo es ese ansiado orgasmos.
Ella y solo ella, te domina, te posee.
!Cómo no desearla¡!Cómo no quererla¡... cómo no amarla.
La mente te lo grita, te lo ordena:! Haz la tuya¡
Y mientras tanto, ella, en su pedestal, rodeada, riéndose de todos, por que ya consiguió hacerte su esclavo.









